La relevancia de Luis Barragán para la arquitectura mexicana

Luis Ramiro Barragán Morfín nació el 9 de marzo de 1902 en Guadalajara, Jalisco. Graduándose en 1923 de la Escuela libre de Ingenieros en su ciudad natal; sin embargo, el encanto y la pasión hacia la arquitectura la desarrolló después de un viaje a Europa, quedando fascinado por la belleza y atracción de los jardines que conoció, despertando un interés de por vida en la arquitectura del paisaje.

Otra de las cosas importantes que nos dejó fue la creación de la arquitectura emocional, la cual demostró que hacer arquitectura iba más allá de cumplir con una funcionalidad.

A través de ella le dio un sentido espiritual a cada uno de los espacios con un manejo de la luz natural y el color, el agua y la vegetación, es así como generó grandes obras donde utilizó estos elementos, como la Casa Gilardi en CDMX, donde Luis Barragán describe su proyecto como un medio para acercarse a la naturaleza, los colores y las texturas armonizan en cada espacio. Los muros y la luz natural se complementan.

Casa Gilardi

Las Torres de Satélite que fueron una de las primeras esculturas a gran escala en la capital. Con una altura de entre 52 y 30 metros.

Torres de Ciudad Satélite

La Casa-Estudio Luis Barragán, donde vivió hasta su último día de vida; este espacio es un ensayo en su acercamiento a la trascendencia, pero también de introspección, en él rindió homenaje a la belleza, buscó la serenidad, armonía y conexión con la naturaleza.

Casa Estudio Luis Barragán

Con estas y otras obras podemos darnos cuenta que, a lo largo de los años Luis Barragán generó su propia identidad en base a lo que más le apasionaba, por eso, una de las cosas más bonitas de la arquitectura es que podemos encontrar muchas ramas y elegir lo que más nos identifique a nosotros mismos.

Luis Barragán recibe el Premio Nacional de Arquitectura de 1976 y el Premio Pritzker de 1980. 

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